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Sitio Columbanos
Al estar sentada en mi estancia el 4 de noviembre, escuchando al nuevo presidente electo de los Estados Unidos, Barack Obama, me conmovió el poder de su voz, la voz del pueblo de los Estados Unidos.
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El Presidente Electo Barack Obama fue elegido sobre una plataforma de cambio. Con ojos y corazones misioneros, la Oficina Columbana de JPIC está dedicada a asegurar que nuestros retos principales que incluyen a la migración, el calentamiento global, y la justicia económica sean atendidos.
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Jubilee USA los está invitando a dar la bienvenida al Secretario Designado de Hacienda Geithner a su puesto diciéndole lo que está en sus corazones como gente del Jubileo en estos tiempos difíciles.
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Las misioneros Columbanos en los Estados Unidos recientemente realizaron una auditoría del carbono para reducir nuestra contribución al calentamiento global.
Leer más...Al estar sentada en mi estancia el 4 de noviembre, escuchando al nuevo presidente electo de los Estados Unidos, Barack Obama, me conmovió el poder de su voz, la voz del pueblo de los Estados Unidos. En vísperas de las elecciones, se hablaba mucho del poder del voto personal como una manera de alentar a la gente a dirigirse a las casillas a votar. Nuestro primer presidente afroamericano es testimonio del poder de la voz de un individuo cuando se une con muchas otras.
En su discurso de victoria, Barack Obama dijo, "Esta victoria en sí no es el cambio que buscamos. Es sólo una oportunidad para hacer ese cambio”. Ahora comienza el trabajo. Justo cuando millones alrededor del mundo trabajan para mantener a sus líderes sujetos a rendir cuentas, nosotros en los Estados Unidos somos llamados a mantener a nuestro nuevo presidente rindiendo cuentas. Ya sea la inmigración o Irak, la energía o la educación, los servicios de salud o la seguridad nacional, el comercio o los impuestos, o los muchos retos que confrontan a los Estados Unidos, somos llamados a ser una voz esperanzada. Podemos y debemos celebrar este hito en la historia de esta nación mientras recordamos que queda mucho trabajo por hacer para lograr la justicia y la paz universales en el mundo.
Somos llamados a través de nuestro bautismo a ser constructores del Reino. Somos desafiados a trabajar con gente nueva, a aprender nuevas habilidades, y a adoptar nuevas herramientas. No debemos preocuparnos por diseñar la casa correcta, dado que el Evangelio nos ha dado los planos. Lo importante es que la construyamos juntos.
Deseándoles un año lleno de paz, júbilo, y esperanza,
Amy Woolam Echeverría