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Sitio Columbanos
A pesar de las aseveraciones de la industria agrícola en el sentido de que los OMGs alimentarán al mundo y acabarán con el hambre mundial, los Columbanos, fundamentalmente, somos testigos en las comunidades en que vivimos y servimos alrededor del mundo, que las semillas de OMGs que han sido patentadas mantienen a los agricultores, a sus familias y comunidades, y a la tierra misma, excluidas de la Mesa de la Vida.
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Con la generosa contribución de nuestros bienhechores Columbanos en los Estados Unidos, nos fue posible comprar animales para la labranza de la granja, tales como carabaos, además de cerdos, cabras y patos. Con la ayuda de miembros de nuestra cooperativa orgánica, plantamos arroz, maíz, plátano, café y una variedad de vegetales.
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La Conferencia de Superiores de Religiosos y la Conferencia de Liderazgo de Religiosas se reunieron en agosto en su Asamblea Conjunta en Colorado donde aprobaron una resolución sobre el cambio climático.
Leer más...Lea mi blog, "Approaching the Table" en: http://columbanmissionlife.blogspot.com
Durante años, los Misioneros Columbanos han elevado una voz de preocupación sobre la aplicación moral y ética de los organismos modificados genéticamente (OMGs) y el subsecuente patentado de las semillas en la agricultura. También existen razones científicas, del medio ambiente y de la salud que cuestionan el uso de los OMGs. Ahora, cuando el debate se vuelve hacia el papel de los biocombustibles, como el etanol basado en OMGs para combatir el calentamiento global, volvemos a alzar la voz para prevenir sobre los remedios rápidos y soluciones tipo cortina de humo.
A pesar de las aseveraciones de la industria agrícola en el sentido de que los OMGs alimentarán al mundo y acabarán con el hambre mundial, los Columbanos, fundamentalmente, somos testigos en las comunidades en que vivimos y servimos alrededor del mundo, que las semillas de OMGs que han sido patentadas mantienen a los agricultores, a sus familias y comunidades, y a la tierra misma, excluidas de la Mesa de la Vida. Al no poder costear las semillas patentadas, al perder sus cultivos por las importaciones baratas, o al ver sus campos rurales alterados para servir las necesidades de las grandes industrias agrícolas o convertidos en cultivos de un solo tipo, las comunidades agrícolas y el medio ambiente pagan injustamente el verdadero precio de los alimentos "baratos."
Hoy enfrentamos dos crisis: los precios de alimentos que se han disparado sin control y las temperaturas que van en aumento. Las industrias agrícolas han tomado este momento como una oportunidad para continuar promoviendo las semillas de OMGs, el maíz en particular, como la solución a las necesidades mundiales de alimentos, así como para proclamar que cuentan con la solución al calentamiento global en la forma de la producción de etanol a base de maíz. Junto a otros factores, esto ha dado como resultado que haya surgido una crisis mundial de alimentos.
Si existió alguna duda sobre la conexión entre la promoción de los OMGs y el etanol, recientemente, algunas de las más grandes firmas de la industria biotécnica, incluyendo a Mosanto, se han juntado para formar la Alianza para Alimentos y Energía Abundantes, o AAFE Alliance for Abundant Food and Energy por sus siglas y nombre en inglés, www.foodandenergy.org. De acuerdo a la AAFE, "el satisfacer las necesidades energéticas y alimentarias de un planeta en constante evolución, son retos que pueden cumplirse simultáneamente. La respuesta está en no retroceder en la innovación agrícola y de biocombustibles sino en continuar invirtiendo en ellos."
Podemos ser escépticos sobre los motivos de tal alianza cuando las compañías participantes tienen en juego grandes ganancias financieras. La industria agrícola ve la producción de etanol como un mundo de oportunidades para aumentar sus ganancias mientras que al mismo tiempo da la apariencia de ser progresistas en cuanto al medio ambiente. Un científico de alto rango de la compañía Dupont afirma esta noción cuando dice: “Nuevas cepas de maíz modificado genéticamente jugarán un papel clave en la satisfacción que la elevada demanda de los Estados Unidos por etanol inflige en las reservas.”
La conexión entre los biocombustibles y el constante aumento en los precios de los alimentos se ha confirmado por un estudio del Banco Mundial dado a conocer en julio de 2008: “El incremento en los precios de los alimentos internacionalmente comercializados de enero 2002 a junio 2008 fue causado por una confluencia de factores, pero el más importante fue el gran aumento en la producción de biocombustibles a partir de granos y oleaginosas en los E.U. y la Unión Europea.” Podemos tomar el eslabón un punto más arriba y decir que si los Estados Unidos es uno de los principales contribuyentes de maíz OMG para los productores de etanol, entonces los Estados Unidos son también uno de los principales contribuyentes a la crisis alimentaria mundial. Esta conexión tiene serias implicaciones tanto para nuestro comercio como para nuestras políticas agrícolas.
El etanol producido a partir de maíz OMG no es el único culpable que contribuye a la crisis alimentaria. Las plantaciones de árboles OMG están contribuyendo al mercado de etanol celulósico, lo cual a su vez está impactando las habilidades de las comunidades locales para satisfacer sus necesidades de alimento. Por ejemplo, en la región sur de Chile, las comunidades indígenas mapuches están siendo presionadas por el gobierno chileno para que entreguen sus tierras utilizadas para cultivos, para hacer espacio a plantaciones de pino y eucalipto OMG, los cuales después son utilizados para el etanol celulósico. Al alterar la forma de vida tradicional de los mapuches, ellos pierden su derecho a la soberanía de alimentos y están siendo forzados cada vez más a un pobreza y hambre profundas.
Afirmamos que las comunidades alrededor del mundo tienen el derecho a la soberanía de alimentos, a elegir de qué manera son utilizadas sus fuentes alimentarias. Afirmamos que los alimentos OMG y los biocombustibles basados en OMG niegan a los pueblos estos dos derechos humanos esenciales. Los Misioneros Columbanos, basados en 90 años de compartir la mesa con comunidades que han sido empujadas a los márgenes de la sociedad debido a la prioritización global sistemática de las ganancias sobre los pueblos, despiertan una vez más nuestra preocupación por cualesquier solución ofrecida —tales como los OMGs para alimentos y etanol— como la respuesta mágica a algunos de los más graves retos de la tierra: el cambio climático y el hambre mundial.
Una y otra vez, Jesús ha invitado a los vulnerables, a los marginados y a los indeseables de su tiempo a venir a la mesa a compartir la hermandad y los alimentos dadores de vida. Nosotros, como discípulos de Cristo, somos llamados a mantener sagrada la Mesa.
Paz,
Amy Woolam Echeverría