Purifícame en Cuerpo y Alma

Señor Jesucristo,
me acerco a Tu mesa de banquete con temor y temblor,
pues soy un pecador y no me atrevo a confiar en mi propio valor,
sino solo en Tu bondad y misericordia.

Estoy manchado por muchos pecados en cuerpo y alma,
y por mis pensamientos y palabras descuidadas.

Padre misericordioso, quita todas mis ofensas y pecados;
purifícame en cuerpo y alma, y hazme digno
de gustar lo sagrado de los sagrados.

Que Tu cuerpo y sangre, que tengo la intención de recibir,
aunque soy indigno, sean para mí la remisión de mis pecados,
el lavado de mi culpa, el fin de mis pensamientos malvados,
y el renacer de mis mejores instintos.

Que me inciten a hacer las obras que Te agradan
y que sean provechosas para mi salud en cuerpo y alma,
y sean una firme defensa contra las artimañas de mis enemigos.


Amén.